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viernes, 25 de octubre de 2019

Adiós

Se que la palabra más difícil de afrontar en tu vida fue adiós. No te la he dicho yo. Al menos no con el tono adecuado. Ni con el poder para derrumbarte como una piramide de naipes. No, no fui yo. Aunque siempre trato de mantenerte firme... soy yo el que se derrumba...

"Fui yo el impertinente que te hizo asimilarla. Todo con un afán. El afán de ser quien te de el último buenas noches cada día"


Realmente mi inocencia no tiene limites y me sorprende. Fui la pared de la cual te recostaste para llorar.

Ahora...

Soy la misma pared, pero ahora se derrumba... y es que cuando contruyes con ilusión... te mientes al creer que eres parte del firmamento, creyendo ser algo concreto... y solo te estrellas contra él. Un tonto entre tontos podría persar así. Y adivina que, ese soy yo.

Seamos claros en algo. No te has curado. Yo fui un niño que creyó ser médico, pero terminé siendo un curandero de pueblo.

Ni con el mejor amante del mundo podrías soltar esa soga. Que triste, no puedo saciar nada en ti como tú lo haces conmigo.

Tranquila, cuando caiga ese muro gris y agrietado. Podrás caminar por el rumbo correcto. Un sin fin de oportunidades y casualidades.

Las lágrimas serán de felicidad...

Eternamente...

Tu cielo será el mismo. Tú serás la diosa en él. La luna. Y tendrás tu fidedigno sol... y también tus estrellas.

Bum...

Bum...

Bum... ¿puedes escucharlo? Sí, es mi final...

"No quise ser una hoja del libro. Quería ser el libro, pero debo conformarme con ser un capítulo del mismo"




-El Hombre-

martes, 1 de octubre de 2019

Suturas cardiacas


Pongamos el asunto a disposición pública. Nos han roto el corazón y es un tema tan repetitivo que se vuelve absurdo. Incluso, podríamos decir que es molesto, tal vez la razón es porque se a vuelto un tabú o peor... un incidente desagradable. Probablemente los enfermos como nosotros, enfermos del corazón tenemos este obstáculo frecuente e irremediable. Hay quienes tienen la voluntad de superar esto y otros solo nos aferramos a una cuerda que esta rota. No seamos tontos, ya no somos niños que juegan a los esposos. Esto es el mundo del adulto, con sentimientos de adulto, con una vida de adulto. Aquí los juegos tienen precios y consecuencias. 


No te sientas afligido, no estás solo. Solo estás en el vaso de agua, no sabes si esta lleno, vacío o medio lleno. La cuestión es que no te hundes y no lo hagas. No les des el gusto, tú, sí, toma tus sentimientos y dales la dignidad que alguna vez tuvieron. Y si puedes darle un mejor esplendor, pues que así sea.

***¿Ya has llegado a tu puerto y no te has dado cuenta?***


Todos sangramos, sí, todos tenemos heridas y debemos coser nuestras penas. Todos supimos que era la sutileza de la pena. Las barbaridades del dolor, todo por amor. Alguien nos hizo sufrir ¿o sufrimos por nuestra culpa? Me temo que esta trivialidad queda de nuestra parte. Pero el hecho es que debemos responsabilizarnos por nosotros mismos. Víctimas o no víctimas. Eso de guerreros o principes solo pasa uno en un millón. Tomemos la realidad como una aliada potente pero no debemos someternos a ella.

Es bueno ilusionarnos, dar las oportunidades que deban darse... pero nunca arrastrarnos por culpa de otro... aunque al final, nuestra dignidad depende de nosotros mismos y no de nadie más.

Subamos a bordo de esta descabellada embarcación y dejemos que el demente del capitan nos lleve al puerto correcto... ¿Ya has llegado a tu puerto y no te has dado cuenta?

Para que sientas mi cercanía te contaré mi estado actual. Soy una especie de hombre de corte inglés que no tiene ni la menor idea de como bailar el vals. Para darle más toque a mi historia, tengo a una compañera que le encanta el baile a solas, se expresa mejor en el salón de baile sola. Puede sonar egoista, pero la realidad es que ¿cómo podría bailar conmigo, con un loco de pies izquierdos? Siento la música pero aún no se expresarla con mi cuerpo al bailar. Un tonto ilusionado que prefiere soltar toda la cuerda para no enredar a nadie en el baile. Pero tranquilos, todo tiene una poetica y narrada solución. Y como escritor debo encontrarla. Y como persona, individuo, como hombre debo encontrar una solución a este insignificante pero sobrevalorado obstacúlo.



Armisticio

Mírame, mírate, ¿no crees que perdemos el tiempo?... Tu vas con tu resentimiento e indiferencia... Yo solamente intento no volverme loco... ...